domingo, 3 de agosto de 2008

Pesquisadores mais perto de entender ação da cocaína
03 de agosto de 2008 - Estudo com células produtoras de dopamina, substância relacionada à sensação de prazer e cuja concentração no cérebro aumenta devido ao uso de cocaína, revela que a droga faz com que o corpo aumente a produção de uma proteína envolvida na ativação de genes relacionados à morte das células. A proteína é chamada de NF-kB. O estudo mostra ainda que quando a atuação do NF-kB é inibida, a morte de células no cérebro provocada pela cocaína aumenta. Segundo os pesquisadores, o resultado sugere que a proteína protege as células da ação tóxica da droga.

A cocaína é uma das drogas mais consumidas no mundo. Ela age inibindo a remoção do excesso de dopamina para o interior da célula: com mais dopamina circulante no cérebro, o usuário tem a sensação de prazer exacerbada. No entanto, o acúmulo da substância pode causar danos ao sistema nervoso central.

Uma das células produtoras de dopamina é o neurônio dopaminérgico. A ação da cocaína sobre essas células foi o alvo das pesquisas de Lucilia B. Lepsch durante seu doutorado no Instituto de Ciências Biomédicas da Universidade de São Paulo (USP). No estudo, Lepsch expôs colônias de células dopaminérgicas à droga. (...)

Lepsch investigou ainda a ação da cocaína em outros dois tipos celulares: as células estriadas e as células do mesencéfalo, área do cérebro na qual a droga atua. Nesses casos, a morte parece ter sido causada pelo surgimento de espécies reativas de oxigênio, ou radicais livres, o que também pode ser resultado do aumento da concentração da dopamina provocado pela cocaína. O mesmo processo está envolvido no surgimento de doenças como o mal de Parkinson. (segue...) Fonte: Jornal do Brasil.
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Psicología y enfermedad de Parkinson
02-08-2008 - Es importante reconocer los síntomas psicológicos y neuro-psiquiátricos en la enfermedad de Parkinson, como los trastornos del estado del ánimo, la ansiedad, los estados psicóticos (delirios y alucinaciones), o los trastornos sexuales, ya que son muy frecuentes y repercuten en la calidad de vida, dijo a Salud y Bienestar la Neuropsicóloga Florencia Secchi.

La depresión en la enfermedad de Parkinson es uno de los trastornos emocionales más frecuentes. Hoy en día, la cifra de afectados por esta patología que desarrollarán síntomas depresivos a lo largo del curso de la enfermedad se sitúa alrededor de un 30-50 por ciento.

En diálogo con Salud y Bienestar, Secchi explicó que “las mujeres con enfermedad de Parkinson presentan más riesgo de padecer depresión que los hombres. A su vez, las personas que antes de sufrir esta patología ya habían padecido depresión tienen más probabilidad de volver a presentar un nuevo episodio depresivo”.

La profesional indicó que las personas que inician la enfermedad de Parkinson a una edad temprana y aquellas en las que los síntomas parkinsonianos predominan en el lado derecho del cuerpo “tienen mayor riesgo de padecer depresión”. Además indicó que “la depresión en la enfermedad de Parkinson se asocia a una mayor rapidez del deterioro de las funciones cognitivas y motoras, e influye de manera importante en la calidad de vida del paciente”.

La ansiedad en la enfermedad de Parkinson
Es importante diferenciar la inquietud ansiosa de la acatisia (inquietud interna que se manifiesta como una dificultad para permanecer quieto), que es consecuencia del tratamiento con fármacos antiparkinsonianos, dijo la especialista y destacó que en general, “las personas afectadas por la enfermedad de Parkinson, experimentan con frecuencia sentimientos de ansiedad, tensión y nerviosismo. Aproximadamente, uno de cada tres afectados por esta patología sufre problemas de ansiedad, que pueden ir desde la inquietud hasta las crisis de angustia. En la mayoría de los casos, los problemas de ansiedad se acompañan también de síndromes depresivos”.

Las claves
* Hablamos de "crisis de angustia" cuando la ansiedad se presenta de forma brusca, intensa y durante un breve periodo de tiempo. Este problema también es frecuente en la enfermedad de Parkinson: dos de cada diez enfermos pueden sufrirlo.

* En algunos pacientes afectados de enfermedad de Parkinson, el inicio de los síntomas motores, como la congelación de la marcha, pueden generar crisis de angustia. “En otros, pueden experimentarse episodios similares a los ataques de pánico en fases off de la enfermedad”.

* A menudo, los afectados de enfermedad de Parkinson buscan ayuda psicológica por la ansiedad experimentada en las relaciones sociales. “Muchos sufren ansiedad ante la necesidad de recibir ayuda por parte de los demás, y otros experimentan sentimientos de inseguridad en las relaciones sociales. En algunos casos, la ansiedad social se complica: la persona vive con temor exagerado y persistente ante una o más situaciones de relación social, con miedo excesivo a la crítica por parte de los demás, y en consecuencia tiende a evitar estas situaciones sociales”.

Esto se define como fobia social, y es un problema que se presenta en aproximadamente uno de cada diez enfermos con enfermedad de Parkinson.

¿Porqué padecen depresión y ansiedad?
Con relación a la depresión y ansiedad que padecen los pacientes afectados por Parkinson, la profesional indicó que “los síndromes depresivos pueden aparecer antes de la manifestación clínica de los síntomas motores (entre un 15-25 por ciento) y pueden asociarse a una progresión más rápida de la enfermedad”.

La serotonina junto a la noradrenalina, son sustancias químicas que transmiten información de unas células nerviosas a otras y están implicadas en la regulación de nuestro estado de ánimo y de nuestra ansiedad. “Generalmente, los trastornos del estado del ánimo son resultado de las alteraciones en los circuitos que dependen de estos neurotransmisores”, señaló.

Por otra parte, los problemas emocionales también pueden precipitarse por factores psicosociales, tales como la valoración que hace el afectado de su estado y de los recursos personales de los que dispone para afrontar su propia situación.

“Junto a los problemas motores característicos de la enfermedad de Parkinson, se producen cambios en la vida de la persona que sufre la enfermedad, y en la de sus familiares. Muchos de estos cambios requieren que la persona que los padece movilice sus recursos personales para afrontar la situación. Estos cambios conllevan estrés. En ocasiones, dicha situación estresante es demasiado intensa o su duración es demasiado prolongada en el tiempo, interfiriendo en la vida social, familiar, laboral y emocional de la persona y se traduce en el deterioro de la salud y el empeoramiento de la calidad de vida”.

¿Cómo tratar los problemas emocionales?
Para Secchi, lo primero que conviene hacer cuando se detectan problemas emocionales es explicárselo a su neurólogo. A él le corresponde valorar si precisa reajustar los medicamentos antiparkinsonianos, o estudiar si hay otros problemas "médicos" que se deben tratar. “En algunos casos, siguiendo estas recomendaciones se resuelven los problemas emocionales. En otros casos, los trastornos precisarán tratamiento psiquiátrico con medicamentos específicos para este problema”.

Pero éstos también pueden tratarse con terapias psicológicas, como alternativa al tratamiento farmacológico, cuando no se toleran bien los fármacos, o cuando este tipo de medicamentos está contraindicado. “Es decir, cuando tomarlo podría ser perjudicial para el enfermo. En algunos casos puede ser necesario tratar el trastorno emocional con una combinación de ambas terapias (tratamiento psiquiátrico y tratamiento psicológico de forma conjunta”.

Depende de las características de cada caso, los profesionales decidirán qué tratamiento o tratamientos son los más adecuados. “La terapia psicológica se aconseja principalmente cuando el problema emocional tiene una base psicosocial, es decir, cuando está más relacionada con el estrés o con dificultades para adaptarse a la situación”.

Mediante la intervención psicológica se ayuda al afectado de enfermedad de Parkinson a comprender mejor su enfermedad y a aceptarla, aclarando dudas. “Se le ayuda a buscar recursos que faciliten su adaptación a los problemas que van surgiendo en su vida cotidiana, y se le puede enseñar métodos para afrontar el estrés”.

Además, la especialista señaló que “los trastornos emocionales son potencialmente tratables, y por ello su identificación tiene una importancia clínica incuestionable. Es importante poner mayor atención en los aspectos no-motores de la enfermedad de Parkinson, porque la calidad de vida de los afectados y de sus familiares puede mejorarse reconociendo precozmente los síntomas emocionales y neuropsiquiátricos”.

Por último agregó que además del tratamiento farmacológico, se podrá aplicar psicoeducación, psicoterapia o tratamiento psiquiátrico, según las necesidades de cada caso. Fonte: Salud.ar.

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