quarta-feira, 2 de fevereiro de 2011

El difícil parto de la parálisis agitante por la preclara mente de James “Old Hubert” Parkinson y el sagaz ingenio del insigne y meticuloso Jean Martin Charcot
02/02/2011 | Hablábamos el otro día (post "El inquieto geólogo, inoculador de vacunas, mentiroso a tiempo parcial y radical James "Old Hubert" Parkinson" de 21/01/2011) del inquieto geólogo, inoculador de vacunas, mentiroso a tiempo parcial y radical James “Old Hubert” Parkinson. Hablamos de él pero no de la enfermedad que describió y a la que finalmente prestó nombre. Lo haremos hoy, si les parece.

Realmente, Parkinson no descubrió la enfermedad de Parkinson (como tampoco la padeció, el bueno de James murió a los 69 años tras un ictus hemisférico izquierdo que lo dejó afásico y con hemiplejía derecha)*, en el Libro de Job o en el Eclesiastés ya aparecen referencias al temblor persistente como castigo divino, y también aparece en textos de la medicina china o hindú (al parecer, en el texto Basavarajiyam se hace una descripción primitiva de la enfermedad bajo el nombre de Kampavata… e incluso se hace referencia al uso de plantas ricas en levodopa para su tratamiento). Hipócrates, por su parte, habla del temblor y Averroes, el bueno de Abū l-Walīd Muhammad ibn Ahmad ibn Muhammad ibn Rushd, llega incluso más lejos dejando caer síntomas como la inestabilidad de la marcha. (segue...) Fonte: Amazings.es.

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