domingo, 14 de outubro de 2012

Impulsos eléctricos contra la epilepsia

Los marcapasos cerebrales son una tecnología para controlar diferentes enfermedades mentales como la epilepsia y el Parkinson. Sus riesgos son mínimos y sus beneficios son múltiples

Sábado, 13 de Octubre de 2012 - La mente humana, sana o enferma, es consecuencia del funcionamiento del cerebro, uno de los órganos más importantes del ser humano por su alta capacidad de control y procesamiento de reacciones biológicas, físicas y químicas.

A raíz de esta perspectiva, diferentes estudios contemporáneos están acercando un conocimiento profundo y riguroso sobre las bases de las enfermedades mentales, donde incluso hay asuntos sociales y culturales que bloquean la amplia comprensión de la problemática.

Pero dentro de este contexto hay que enfatizar que la tecnología de las neurociencias ha dado pasos avanzados y ha partir de los electrochoques y los psicofármacos se han alcanzado múltiples beneficios para abordar estas patologías que se vuelven problemas de salud a diferente nivel.

En este sentido las nuevas herramientas tecnológicas permiten acceder al cerebro humano de diversas maneras. Una muestra es la estimulación cerebral profunda, o marcapasos cerebral, que se aplica para enfermedades neurológicas como el Parkinson, el dolor crónico y epilepsias con bastante éxito y pocas secuelas.

El caso de Rebeca Najarro puede considerarse como uno más dentro de un extenso repertorio de patologías mentales. Pero cuando se trata de epilepsias recurrentes desde los tres años el caso se vuelve muy particular.

Su vida, el 24 de septiembre pasado cambió. Se convirtió en la primera salvadoreña en contar con un marcapasos cerebral, un instrumento que le ayuda en controlar los lóbulos gracias a impulsos eléctricos sobre el nervio vago, uno de los doce pares craneales que aporta un componente parasimpático a la laringe, el oído y la región amigdalina, entre otras.

Para lograr resultados Eduardo Lovo, neurocirujano del Instituto de Neurociencias del hospital de Diagnóstico implantó electrodos en el cerebro de Najarro. Estos se conectaron con un dispositivo implantado debajo de la clavícula a través de un conductor de titanio, uno de los metales menos nocivos para la salud humana.

"Lo que esto hace es enviar con regularidad estímulos a los lóbulos para volver los procesos de convulsión menos severos y recurrentes. Así la paciente tiene menos probabilidades de desarrollar episodios críticos", recalcó el profesional médico.

Najarro afirma que esto le ha representado una mejor calidad de vida porque ha dejado muchos fármacos anticonvulsionantes como el Epamin y el Fenobarbital, los cuales son, según su descripción, excesivamente sedantes e hipnóticos, algo que le afectaba con su rutina diaria.

"Con estas medicinas los mareos eran excesivos, me confundía con facilitad y no podía realizar muchas tareas cotidianas. Hoy, con el marcapasos, cada cierto tiempo sufro un episodio de epilepsia pero con menor gravedad", resumió la paciente.

El cerebro y los impulsos eléctricos
Un marcapasos es un complemento quirúrgico de la cirugía funcional, la cual por lo general es estereotáctica y favorece la intervención del lóbulo donde más se presentan los cuadros epilépticos.

Sin embargo, el caso de Najarro fue más delicado, porque luego del procedimiento el cuadro epiléptico "migró" a otras zonas del cerebro donde se pone en riesgo la memoria y las habilidades motrices.

Para Lovo, la incitación eléctrica del cerebro permite liberar un conjunto de sustancias químicas que inhiben la convulsión y que son parecidas a la adrenalina, serotonina y dopamina.

Pero esta teoría, para las ciencias neurológicas, aun no está completamente demostrada, aunque el caso de Najarro (epilepsia metamorfótica) podría explicarse así.

"La gran ventaja de esta intervención es que no es agresiva porque existe mínimo riesgo de secuelas al no tocar el cerebro y solo usar de canal el nervio vago", destacó Lovo.

El regulador se programa con un dispositivo de la firma médica Medtronic. Así se definen las frecuencias de las descargas, según los parámetros y las necesidades clínicas.

Por el momento la vida de Najarro alterna entre la tranquilidad y un leve cambio en su tono de voz a raíz de la intervención. Su optimismo - y esperanzas - se centra en los mínimos episodios dramáticos (cinco, leves, a la semana) y en continuar con su carrera de Ciencias Jurídicas, una meta que alterna con los desafíos.

Ella quiere dejar de ser parte de esa cifra de 50 millones de personas en el mundo que sufren de epilepsia, un mal congénito generado por malformaciones cerebrales y adquiridas en la etapa perinatal. (segue...) Fonte: El Salvador.sv.

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