sexta-feira, 6 de novembro de 2009

La seducción de las promesas infinitas
04-11-2009 / En el futuro, las terapias regenerativas con células madre podrían curar desde la diabetes y el Parkinson hasta la infertilidad y la parálisis. ¿Pero cuán lejos está ese futuro?

Por Anne Underwood
El terreno de las células madre puede ser considerado el de las promesas infinitas. La semana pasada, investigadores de la Universidad de Stanford publicaron en la revista “Nature” que habían logrado transformar células madre embrionarias en células germinales, las que, en teoría, podría dar origen a espermatozoides y óvulos. Para los más entusiastas, se trata de un hito que en el futuro permitiría curar la infertilidad masculina, corregir defectos congénitos y hasta extender la fertilidad en mujeres. Para los más cautos, es un avance pero todavía tiene que demostrar su aplicación terapéutica. “Es muy prematuro”, sostiene Claudio Chilik, presidente de la Asociación Latinoamericana de Medicina Reproductiva. “Es difícil transmitir el mensaje de que hay tanta esperanza, cuando existe tan poca realidad concreta”, resume Fernando Pitossi, investigador argentino en células madre de la Fundación Instituto Leloir. (...)

“Hubo una inyección enorme de optimismo en el campo”, dice el biólogo experto en células madre Alan Trounson, presidente del CIRM de California. “Es notable cuán rápido progresa”.

Además de ayudar a reemplazar células dañadas en pacientes con enfermedades como la diabetes y el mal de Parkinson, las células madre tienen el potencial de cambiar la manera en que se desarrolla o prueba la seguridad preclínica de los medicamentos y también permitirían desentrañar la biología de las dolencias. Incluso podrían usarse algún día para crear órganos de reemplazo.

Mucho de la excitación proviene del desarrollo de un nuevo tipo de células madre: las “reprogramadas”, “pluripotenciales inducidas” o “iPS”, por sus siglas en inglés. Shinya Yamanaka, de la Universidad de Kioto, fue el primero en preparar las células en su laboratorio.

Tras insertar cuatro genes en células dérmicas adultas totalmente formadas, consiguió que empezaran a comportarse como células madre embrionarias, capaces de formar copias ilimitadas de cualquiera de los 220 tipos de células del cuerpo. Dado que las iPS pueden derivarse de las propias células adultas de un paciente, no presentan el riesgo de rechazo inmunológico. Y como no se extraen de embriones, eluden los reparos éticos y religiosos. “En las revistas científicas, la mayoría de los trabajos publicados con células madre ya son con células iPS y no embrionarias”, dice Pitossi, quien junto a otros dos grupos argentinos planea empezar a reprogramar células en los próximos meses. (...)

Pero los investigadores son cuidadosos respecto a crear falsas esperanzas. Las terapias exitosas en el mundo idealizado del laboratorio pueden fracasar en la vida real o tardar décadas en ser puestas en práctica. Con las células madres existe el mismo cóctel explosivo de los años 80 con la terapia génica: hay entusiasmo de los medios, científicos tentados a vender más de lo que saben, pacientes desesperados que presionan y empresas con fines de lucro. “Pero en la historia de las transferencia del laboratorio a la clínica, ha habido graves problemas”, advierte Pitossi. Por eso, la cautela impera para millones de pacientes en el mundo que podrían algún día beneficiarse. Algún día. Fonte: El Argentino.

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